A pesar de las dificultades a la hora de correlacionar igualdad de género con rendimiento, investigaciones recientes demuestran de manera muy clara que la diversidad en el liderazgo es definitivamente más efectiva que la homogeneidad.

El Gender Forward Pioneer Index estudió el género entre el Global Fortune 500 y la lista de empresas más admiradas del mundo. Como era de esperar, resultó que solo el 11% de los líderes senior eran mujeres y ninguna compañía tenía una representación equitativa. Sorprendentemente, el 38% de las empresas todavía tenían equipos de liderazgo senior exclusivamente masculino. Contrariamente, las compañías que figuran en el listado de las Empresas más admiradas promediaron un 17% de liderazgo femenino en comparación con el 8% de otras empresas encuestadas.

Ser admirado por el público es cada vez más importante: las opiniones, las calificaciones y el boca a boca ahora son instantáneos; ser popular es ser visible, lo que, en parte, atrae talento.

La Chief Reputation Strategist de Weber Shandwick, Leslie Gaines-Ross, hablando con la revista Forbes comentó que: “Los demandantes de empleo quieren ver caras que se parecen a las de ellos entre los gestores. Los trabajadores más jóvenes querrán y esperarán trabajar en un entorno diverso.”

Quizá todavía más importante es el hecho de que, cuando las mujeres se involucran en los roles de liderazgo, todo lo que hay detrás también se ve afectado. Un estudio de McKinsey en 2017 descubrió que las compañías en el top 25 de la diversidad de género superan financieramente a las demás. Esta información va en línea con los hallazgos del Instituto Peterson de Economía Internacional. Sus investigadores descubrieron que el aumento del liderazgo femenino del 0% al 30% tuvo un impacto positivo basado en un crecimiento del 1% en el margen neto y del 15% en la rentabilidad.

Es hora de ser valientes, no solo en lo que a igualdad de género se refiere, sino en abrazar un mundo más moderno y más libre. Es hora de aprovechar el talento y abandonar la idea obsoleta de que solo los hombres pueden liderar. Es ridículo, vergonzoso y está muy lejos de lo que algunos consideran masculinidad.

El ensayista griego Plutarco se hizo eco de una famosa cita en la que debemos fijarnos. Hablaba de una ocasión en la que una mujer de Attica le preguntó a la reina espartana Gorgo: “¿Por qué las espartanas sois las únicas que pueden gobernar a los hombres?”, a lo que ella respondió: “Porque también somos las que traemos hombres al mundo”.

Su política, juicio, sabiduría e ingenio eran famosos y ella era conocida por ser la hija de un rey de Esparta, esposa de otro y madre de un tercero. Lo importante aquí es que ella no estaba obsesionada en la lucha por la igualdad porque sí, reconoció la valentía de los hombres afirmando que era igual que la de ella e hizo tanto por la causa de los hombres como por la de las mujeres.

Y esto es precisamente por lo que debemos luchar, es la meta final. Todos necesitamos ser más valientes. Como personas con un rol en nuestras empresas, debemos eliminar los límites en pro de todo aquello que podemos ganar. No es que las mujeres necesiten una ventaja, sino todo lo contrario. La diversidad de género se trata de ayudar tanto a los hombres como a las mujeres. Se trata de aprovechar al máximo el maravilloso talento que tenemos disponible, celebrar la riqueza que la diversidad nos brinda y abrazar de verdad el cambio.

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