Solo un par de generaciones separan estas dos situaciones:

  • “Tu abuelo y yo nos conocimos en el campo, cuando labrábamos la tierra en el pueblo. Un tiempo después se presentó en casa y me pidió la mano. Llevamos juntos desde entonces”.
  • “Él empezó a seguirme y unos días después le di “follow back”. Empezamos a hablar de nuestras publicaciones, sobre todo de running, porque ambos subimos muchos stories cuando vamos al gym. Tras unas semanas hablando por Instagram, quedamos y nos dimos el Whatsapp.

¿Qué diferencias podemos encontrar en ambas situaciones? ¿Cuál ha sido el impacto de la tecnología en algo tan humano como ligar? ¿Cómo ha influido la llegada de las redes sociales en nuestros comportamientos? ¿Las generaciones nuevas buscan relaciones más espontáneas porque tienen más facilidad para tener a su alcance a más candidatos?

Veámoslo en detalle:

¿Por qué recurrimos a las redes o aplicaciones para ligar?

Nuestra forma de relacionarnos con el entorno y, más en concreto con aquellos a quien queremos cortejar, ha cambiado radicalmente en cuestión de pocos años.

El cara a cara, el “vamos a tomar algo” o “he conocido a alguien en el metro” van desapareciendo poco a poco. Algunos de los motivos pueden ser:

  • Nuestra vida ahora es más rápida. En un mundo tan fugaz como el actual, donde no tenemos tiempo para absolutamente nada, valoramos más que nunca la llegada de plataformas que nos pongan a nuestro príncipe azul / princesa a tiro de piedra. Salir a ligar ahora es muy cansado…Y algunos dirían que ineficaz.
  • Las generaciones actuales viven en el móvil. Comemos y dormimos con nuestro dispositivo cerca y damos más importancia a las personas que tenemos en el chat de Whatsapp que a las que tenemos enfrente. Siendo eso así, tiene sentido que prefiramos mirar en el móvil, en vez de levantar la cabeza.
  • A la hora de ligar, hay varios factores que siempre han existido: momento, lugar, labia, aspecto físico… Nuestros antecesores no podían evitarlo y tenían que hacer uso de valor y lanzarse. Todo o nada. Ahora podemos evitar todo eso…
  • Antes había que conocer a alguien tal y como era. O te gustaba o no. Ahora nos enamoramos de fotos, comportamientos premeditados, filtros y retoques. Y cuando las persona en cuestión ha picado, solo tenemos que rematar. Mucho más fácil, rápido y eficaz que arreglarse y bailar durante toda la noche, ¿no?
  • Ligar ya no es un tema tabú. No nos importa reconocer que usamos las redes para ello y no tenemos vergüenza para subir una foto provocativa a ver a quien enganchamos. Mientras que nuestros abuelos no siguen diciendo que se nos ve mucha carne si no llevamos cuello alto…

Todo esto se puede traducir en conveniencia, diversión o utilidad ¿no? Esto mismo es lo que opinan los usuarios de estas apps (no tiene desperdicio ver el contraste de opiniones entre los usuarios y los no usuarios):

 

 

Vale, pero entonces,¿redes sociales o app de dating para ligar?

Las discotecas, bares y pubs han dado paso a las redes sociales. Sin embargo, ¿utilizamos nuestros perfiles en las redes o preferimos el uso de aplicaciones especialmente diseñadas para ello?

Hace algún tiempo leí un artículo en la versión en papel de EL PAÍS: Retina (este es el artículo en digital) que trataba sobre este tema y del que se pueden sacar las siguientes conclusiones:

  • La generación con usuarios comprendidos entre los 35 y los 44 años se decantan por Facebook como plataforma para ligar. Quizá se hayan atrincherado en la zona de confort porque tienen perfil de antes en la red de Mark Zuckerberg o es la que mejor les funciona…Comentar, compartir, etiquetar… ¡Hay mil maneras de mostrar interés en alguien! A pesar de ello, la compañía sabe el filón que supone el mundo del amor y las relaciones y decidió crear Facebook Dating.
  • Instagram, por su parte, es una plataforma mucho más joven y visual, donde el contenido de rápido consumo y que entra por los ojos es el protagonista. Esta plataforma es la elegida por la generación más joven, de 18 a 34 años. Ligar a través de esta plataforma es tan sencillo como comentar un story de la persona que te gusta. Y si esta persona ha subido algo de fiesta a altas horas de la madrugada y comentas al poco…más puntos todavía, ¿no?
  • Las redes de dating no compiten con modelos previos. No tienen precedentes en materia de flirteo y eso también les hace tener un público fiel. De hecho, solo en España se realizaron 10.000 millones de swipes en Tinder.
  • Además, encontramos otras aplicaciones más nicho, como Glindr, focalizada en el público LGTBI, AdoptaUnTio, donde “mandan las chicas” o VictoriaMilan, enfocada en la población casada.

 

¿Cómo afecta este cambio a los datos y la publicidad?

El uso recurrente de las plataformas sociales, sean las que sean, para ligar nos obliga a crear un perfil de nuestro amor platónico.

Con ello, buscamos a esa persona definiendo por un lado lo que queremos de ella y qué preferencias tenemos. Y por otro, definimos cómo somos nosotros para que el tan deseado “match” se produzca.

La cantidad de información que proporcionamos sobre nosotros en ese proceso en asombrosa. Datos que se alimentan con nuestros patrones de comportamiento, desde cómo iniciamos la conversación, si gustan más los perfiles detallados o escuetos, los días que más solos nos sentimos y buscamos compañía (según el mencionado reporte de El País: Retina, los lunes son el día que más swipes se producen en Tinder) o si triunfan los rubios o los morenos.

Tendemos a pensar que las aplicaciones móviles y las redes sociales son más privadas e íntimas que las discotecas, pero no es así. Existen muchos datos e información privada ahí.

Por eso, han sido muchas las plataformas de dating que han manifestado el uso que se les da a los datos. Y más a raíz de la GDPR. “Nuestros ingresos vienen 100% de los abonos premium, lo que permite guardar los datos para nosotros y no venderlos (…) apunta Laura Solé, responsable en España de AdoptaUnTío. El CEO de Tinder señalaba también: “No vendemos datos” dando a entender que sus ingresos vienen principalmente de usuarios de pago, no tanto de los anunciantes.

 

 

Elijamos la forma de ligar que elijamos, ¡Feliz San Valentín!