Si te dedicas al marketing digital es más que probable que estés familiarizado con la Publicidad Nativa. Y me limito a decir “estar familiarizado” porque no todos los departamentos de marketing tienen ni deben implantar este tipo de publicidad en sus estrategias.

Tendemos a pensar que, si no estás haciendo publicidad de este tipo, estás perdiendo el tiempo. Decir que es un must have inherente a todos los planes de marketing en cualquier departamento no es del todo cierto.

Hay ciertos escenarios donde es mejor no tenerla en mente:

  1. Cuando mis recursos de marketing me impiden crear contenido de valor. Si en tu equipo no tienes alguien focalizado y con cierta experiencia en generación de contenido, mejor no hagas publicidad nativa.

La clave de esta vertiente es la calidad del contenido, si no tienes capacidad para generarlo in house o recursos para contratarlo, mejor olvida la idea.

  1. Cuando no sé dónde integrar mi publicidad nativa. Si la característica principal de este tipo de publicidad es la integración total con el entorno, tiene sentido definir y conocer a priori dónde va a ser insertada, cuál es la temática y tono o qué tipo de usuarios visitan el sitio que la aloja.

Conociendo todo esto, harás contenido realmente integrado porque tiene relación y coherencia con su entorno.

  1. Cuando mi tecnología no permite hacer que ese contenido se adapte a todos los dispositivos. Si no tienes en mente la importancia de que la publicidad nativa pueda ser consumida desde cualquier dispositivo para acceder a tu sitio, solo ganarás detractores.
  1. Cuando pienso que solo se trata de llenar una página de contenido hasta la bandera. ¿No tienes una estrategia de marketing de contenidos? ¿No planificas qué, cuándo, donde, de quién y para quién? Contenido sí, pero con sentido y planificación.
  1. Cuando confundo “no percibida como publicidad” con “no tengo que indicar que es publicidad”. Si no estás dispuesto a indicar que tu creatividad es publicidad, tienes que saber que no estás siendo ético ni legal con la industria ni con tus propios usuarios.

Este formato permite lanzar publicidad de forma no intrusiva y acorde al contenido y forma de la página. Eso no quiere decir que no tenga que estar identificada como tal.

  1. Cuando soy capaz de todo por un clic. Si tienes en mente un titular de tu publicidad nativa que llame mucho la atención, pero que no es del todo cierto, se centre en la parte más polémica del contenido o no se relaciona con lo que el usuario se va a encontrar después, estarás haciendo clickbaiting.

Y esto, además puede repercutirte muy negativamente: tu tasa de rebote aumentará, tus contenidos perderán valor, tu reputación quedará dañada…Hay maneras mucho más inteligentes y eficaces de conseguir ese clic…

  1. Cuando no tengo claro qué objetivo quiero satisfacer. Si vas a hacer publicidad nativa solo porque está de moda, desecha la idea. Todo se hace por y para algo. Si este tipo de publicidad no nace de una estrategia con unos objetivos concretos a cumplir, piensa en otra cosa.
  1. Cuando voy a hacer contenido muy comercial. Quieres vender, lo sabemos. Pero, como ya hemos mencionado, la publicidad nativa debe estar integrada con el contenido que está consumiendo el usuario en estilo y forma.

El ojo del usuario está más que entrenado para detectar (y rechazar) este estilo de contenido. ¿Por qué crees si no que ha aumentado tanto el uso de adblockers?

Sin embargo, esto no quiere decir que no vaya a satisfacer tus objetivos de ventas, solo que la publicidad nativa no es el último paso para la conversión, sino el primero en el embudo de ventas; trátalo como tal.

  1. Cuando no conozco la experiencia de navegación de mis usuarios. ¿No sabes cómo se comportan tus visitantes? Entonces, ¿cómo vas a saber dónde insertar este formato? ¿Cómo vas a predecir comportamientos? ¿Cómo vas a diseñar bien el formato?
  1. Cuando no tengo herramientas para poder medir su éxito. Si no puedes medir el retorno de tus acciones, mejor no llevarlas a cabo. Una vez definidos los objetivos que persigues (escenario 7), define tus KPIs y monitoriza si estás cumpliendo o no.

¿Cómo vas a saber entonces si ha ido bien? ¿Qué esperas aprender si no tienes datos con los que actuar? ¿Qué insights vas a darle a tu equipo / cliente?

 

¿Se os ocurre algún escenario más? ¡Compartidlo con nosotros!